Daniel Giraudo, la lluvia, el Popocatepetl y otras cosas

Hace solo un par de días estaba tomando unos mates en mi departamento en el DF mientras intentaba divisar el Popocatepetl. A esta altura del año ya debería estar lloviendo toooooodos los días alrededor de las 5 pm y el aire debería estar lo suficientemente limpio como para disfrutar desde la ventana del comedor el amanecer con la vista de los picos nevados del Popocatepetl y el Ixtaccíhuatl, guerrero y princesa respectivamente que según distintas versiones de la mitología azteca conmovieron de tal manera a los dioses con su amor que fueron convertidos en montañas para eternizar su unión.

Casi sin darme cuenta, mientras seguía sumido en mis pensamientos sobre el Popocatepetl y la fumata que se hechó para acompañar a su hermano chileno Puyehue, agarré la guitarra y empecé a chapucear una muy elemental versión de “La sal de mandinga”. Esta canción de Daniel Giraudo me enamoró hace décadas y su poesía describe como pocas el misterio de las Salinas Grandes, inmensidad blanca que compartimos las provincias de Córdoba, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero. Refleja ese misterio y la necesaria asociación con “mandinga”, uno de los tantos nombres con los que en Sudamérica conocemos al diablo gracias a la poco feliz idea de los misioneros cristianos de asociar a su demonio favorito -gran aliado para asustar y dominar pueblos- con la tribu africana de los Mandinga.

Daniel Giraudo es definitivamente un imprescindible del rock cordobés. Y de Argentina según mi criterio, pero por algún motivo que nunca analicé seriamente, el rock de Córdoba no se ha proyectado a nivel nacional como el de Rosario. Quizás se debió a esa resistencia de los artistas cordobeses a abandonar el terruño e instalarse en “la gran ubre”, postura que manifiesta claramente Horacio Sosa en su canción “Quiero ser pero acá”

Daniel aparece en los 70 como cantante, guitarrista y compositor del grupo Martín Maguceno. En el 75 forman parte de “Rock para mis amigos Vol.2″, un compilado de rock nacional editado por el sello Talent en donde también participaron Pescado Rabioso, Manal, y otros pioneros del rock argento.
Fueron la banda de las míticas “misas rock” que organizaba el cura Mariani en la Cripta, parroquia conmocionada hace unas semanas por la polémica entre los laicos de la comunidad que piden la continuidad de la línea renovadora asociada a la teología de la liberación que impulsó Mariani y continuó su sucesor Acha, enfrentandose a la línea reaccionaria que impone el arzobispo Ñañez. Comentario aparte es la fantochada con colores de inquisición medieval que montó Ñañez el día que asumió el sumiso y complaciente cura Torres.
Uy, me fui un poquito al carajo…..pero bueno, ya saben, son detalles que hacen a la historia. Al menos a mi historia.

Vuelvo a Giraudo.
En los 80 vuelve a la carga con Tamboor acompañado como en M.M por Fernando Pont Vergés. Se suman Hugo Ordanini, Gabriel Braceras y Horacio Ruiz Guiñazú. Mas adelante desfilan por este grupo, que sin perder la fuerza y esencia rockera fué en Córdoba probablemente el más refinado y sutil de su época, otros músicos/personajes de Cba: el Negro Cuevas, Minino Garay, José Halac, Fernando Huergo.
Dos discos quedaron registrados: “La sal de mandinga” y “El vigía”.

No es casualidad que haya pasado un buen rato jugando a cantar “La sal de mandinga”, cada tanto lo hago y ahora que lo pienso después de tanto insistir ya podría salirme mejor…… pero autocríticas de lado, lo particular de esta vez fué que apenas terminé vi una publicación en facebook de mi hermano Mariano que a la vez reproducía una de Martín Carrizo (dos amantes recopiladores de la música de Córdoba): Está por salir el disco solista de Daniel Giraudo, con grabaciones posteriores a Tamboor. Ocho fueron grabadas en Cba.en 1990 y 2 en Granada (España) 5 años más tarde. Remasterizadas en Bs.As en 2011.
Un disco esperado por todos los que disfrutamos del vuelo de este artista que aportó mucho a la identidad del rock cordobés. Y para los que no tuvieron la oportunidad de conocerlo, aquí se viene una buena excusa para zambullirse……como en “La fiesta de los buzos”.
Sale este viernes de regalo con la revista La Central y gracias a la gestión que hizo Germán García -del programa “Rock Che”- desde Guadalajara, parece que no pasará mucho tiempo hasta que lo tenga en mis manos.

Sigo esperando la lluvia que limpie el cielo para ver los volcanes y ahora sumo el disco de Daniel a la espera. ¿Que llegará primero?

Saludototototes!

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