Hoy nos dejó un cantorazo: Alfredo Ábalos. Gracias por todo

Hoy nos dejó un cantor, un cantorazo: Alfredo Ábalos intérprete de versiones inigualables de muchas canciones de nuestro repertorio folklórico. Hace algo más de un mes estuve en Santiago del Estero y por algún motivo que no podía explicar sentía una gran necesidad de ir a visitarlo. Quería contarle personalmente lo mucho que lo recordábamos en México cuando conversábamos con amigos como Raúl García Ernesto Chavez (mexicano, admirador y conocedor de la música folklórica argentina) que tiene todos sus discos, o con Gonzalo Gnzlo Tahhan, artista santiagueño radicado también por aquí. Me gustaba la idea de que Alfredo supiera lo presente que estaba en estos pagos tan lejanos.
Intentamos coordinar un encuentro en esos días con su hijo Martin Abalos Santillan pero por distintos motivos no lo logramos. Hoy leí la noticia y sentí el peso de haberme quedado con las ganas nomás de tener esa última conversación y darle un abrazo. Gracias Martín por la atención que tuviste de responder hoy mi mensaje, me imagino que estarán recibiendo las manifestaciones de cariño de una multitud de amigos.
Van mis saludos a la familia, desde acá lo seguiremos recordando en cada peña, en cada juntada a guitarrear con amigos.
Comparto algo de su canto para los que no hayan tenido la posibilidad de escucharlo. Y para los que seguiremos haciendolo, disfrutandolo por siempre

FINALIZANDO EL DÍA DEL AMIGO: DE ATAHUALPA, BORGES Y POLÉMICAS INCIERTAS

Gente: como en cada día del amigo, andan circulando versiones de que Atahualpa tuvo una polémica con Borges en la cual después de una larga definición de JLB sobre la amistad, él dijo eso de que “un amigo es uno mismo con otro cuero”(algunas versiones mencionan que se lo había dicho un tío). No he encontrado ningún dato que me confirme la veracidad de esa historia, según la cual Borges contestó – “Eso se me tendría que haber ocurrido a mi” a lo que Atahualpa retrucó “Para que se le ocurra debe ser un paisano que lleva el país adentro”.
Buscando en la generosa red algún dato cierto sobre la historia lo que encontré, lejos de la polémica que se me hacía cada vez más incierta, fueron reportajes a Atahualpa donde hablaba maravillosamente de Borges.
¿Alguien tiene datos ciertos de esa anécdota? ¿O es un invento entre dos de los personajes más importantes que tenemos los argentos solamente pa’chingar (permitanme el mexicanismo)?
Como si no tuviéramos suficiente con las polémicas reales…..
Aquí comparto algo que me pasó alguna vez el maestro Ica Novo: Una entrevista del 1977 en la TVE en donde Atahualpa cita a don Justino Leyva, que fue de quien salió esa famosa definición de “amigo”. En ningún momento don Ata dice que fuera su tío.
Comparto solamente la segunda parte (son 6 y las recomiendo todas). La anécdota está en el minuto 8:55.
Lo transcribo.
(Los que piensen que estoy al pedo y no tengo nada que hacer sepan que están muy equivocados: tengo muchísimas cosas que hacer pero no las estoy haciendo porque esto me entretiene más).

De paso quiero decirles que yo también tengo un tío que tenía muchas reflexiones de campo, don Eleuterio Venerando “Vizcachón” Medina. Voy a empezar a publicar sus frases y las polémicas que le generaron con intelectuales de su época.
Chau muchachxs! Y felizloquequedadeldíadelamigo!

Entrevista en la TVE, año 1977.
Atahualpa: Una vez le preguntaron…. Justino Leyva… era un hombre, ya tenía bigote gris, yo tenía 7 años, 8 años…”que es un amigo pa’usted?” hablando así, entre ellos “¿que es un amigo pa’usté don Justino?”, a don Leyva, el del bigote gris. Un poco marrón acá por el tabaquito (se señala al medio de la boca) dejaba su cigarrito acá y le teñía su bigote. Y dijo una cosa que todo el mundo se río y yo acompañe la sonrisa o la risa de la gente sin darme cuenta. Años después me di cuenta que había ahondao, que había dicho cosas con tercera dimensión.
Periodista: ¿Que había dicho exactamente?
Atahualpa: (continúa el relato)
-“¿Que es un amigo pa’usté?”
-“Un amigo…” y lo pensó, y fumó dos pitaditas… “Un amigo es uno mismo con otro cuero”
Que tal…que tal eh? Es uno mismo con otra piel. Eso es un amigo.

CONSIDERACIÓN (no tan) BREVE SOBRE LA NOMINACIÓN A UN PREMIO

Hace unos días me escribió el amigo Germán Arrascaeta, para pedirme una consideración breve sobre mi reciente nominación a un premio Gardel por “En el Sendero”, un disco que edité el año pasado grabado casi integramente en vivo en el festival “San Vicente Jazz” de Godoy Cruz, Mendoza.
La síntesis no es una de mis virtudes y por más que lo intenté, la consideración no fue lo breve que seguramente Germán quería. Pero confiando en su capacidad de encontrar lo más sustancioso para el artículo que fuera a escribir y que saldrá en la edición de la Voz de mañana, decidí mandárselo completo y que él corte y recorte a gusto.
Y por acá lo pongo enterito para el que quiera darle un vistazo.

“CONSIDERACIÓN (no tan) BREVE SOBRE LA NOMINACIÓN A UN PREMIO”
Debo decir que me sorprendió. No es por falsa modestia sobre mi trabajo, sino porque realmente desconocía la intimidad y el criterio “gardelianos” y tenía el prejuicio de que el hecho de ser un disco independiente en un premio que dan los empresarios de la industria, probablemente reduciría el porcentaje de posibilidades. Parece que no es tan así, para beneficio mío.
¿Cual es la importancia de la nominación y el premio? Recién ahora me estoy enterando. Por ejemplo aquí estoy, escribiendo para La Voz mientras escucho los “10 caprichos de Carnota”, de cordobeses también ternados.
El sólo hecho de estar nominado en un año en el que casi no podré tocar en Argentina (a causa de algunos proyectos que estoy grabando en México y de las giras con Julieta Venegas) le dió oxígeno a mi trabajo, regalandome esa magia que todos los que pasamos mucho tiempo fuera del país anhelamos: estar presentes en nuestra obra aún estando fisicamente ausentes.
He recibido en este tiempo una cantidad de pedidos de material por parte de gente de prensa que no me conocía o que solo sabía de mis participaciones con otros artistas. Todo esto me evidencia un beneficio directo: más difusión que puede redundar luego en trabajo, que más allá del reconocimiento, es lo que necesitamos para seguir adelante.
“La nominación ya es un premio” me han dicho mucho en estos días. Sí claro, pero creo que todos los que llegamos hasta acá ahora queremos tener un “Carlitos” luciendo en algún estante de la casa.
¿Posibilidades? No lo sé. Ya me despojé del prejuicio y en mi rubro los tres nominados tenemos propuestas tan absolutamente diferentes que me genera una gran intriga saber que va a pasar, cual será el criterio de selección. Cualquiera de mis compañeros de terna (Nahuel y Paloma) puede obtenerlo también, sus trabajos me parecen muy meritorios.
Lo que si sé es que si llegan a darme ese premio, se romperían para mi (y para varios) por lo menos dos o tres mitos del “deber ser” de un disco para estar premiado.
Si eso llega a pasar, seguramente nos daremos el gusto de conversarlo.”

Hay una época del año en que todos los caminos me conducen a Cosquín….

Y no sólo a mi.
Conflictivo, caótico, gustándonos más o menos. Para disfrutarlo, para sufrirlo, para criticarlo, para estar en el vapuleado escenario mayor o en las peñas, para intentar subir un escalón del circuito oficial o para remarcar voluntariamente la condición de alternativos. Para mostrar que estamos a favor o en contra. Para abrazarnos y hacer música con esos viejos amigos que vemos aquí una vez al año, o para pelearnos consecuentemente con viejos enemigos.
Hasta los que no vienen no resisten el impulso de manifestarse desde redes sociales o con lo que tengan a mano comentando lo que se ve por la televisión cada noche.
No importa en que modalidad y con que objetivos, en estos días de enero un extraño y ecléctico grupo humano tiene sus ojos, oídos y sobre todo el corazón, enfocado en Cosquín. Aclaro que soy de los que reniega de eso y durante el año intenta restarle importancia. Sin embargo  cuando se va acercando la fecha “tira el caballo adelante y el alma tira pa’atrás”. Y casi siempre gana el alma.
Aquí estoy pues, una vez más en Cosquín.
Anoche toqué en la peña que tiene Peteco Carabajal, donde presenta “Solo y acompañado”. La noche terminó con una formación en el escenario que paso a describir: Peteco Carabajal , Juancho Farías Gómez (bajo), Silvana Albano (piano), quien aquí les escribe, JMM un servidor (flauta y saxo), Roberto Cantos y Julio Paz (Dúo Coplanacu), Martina Ulrrich (batería), Agustín Carabajal (bombo), Daniel Patanchón (guitarra). Y para los últimos dos temas volvieron Pampi Torre y Homero Carabajal.
Ya creía yo que mi alma tenía suficiente por esa noche pero aún me esperaba el paso por la peña Sol del Sur, de Paola Bernal, donde fuimos todos al cerrar la de Peteco. En ese momento cantaban Paola, José Luis Aguirre, Mery Murúa y Juan Iñaki. Belleza, calidad, raíz y refinamiento de nuestra música popular.
No tengo idea que pasó en el festival, en el escenario mayor. Tampoco me importa.
Esto es Cosquín. Aquí Cosquín.

Y ahora que sigue??? Alguien tiene un plan??? El presidente y sus 3 famosos libros.

Tantos interrogantes surgen de lo que está sucediendo. ¿Quien toma las decisiones? ¿Cual es el plan? ¿Hay plan?

En los días que corren, cada vez que nos encontramos dos o más personas en México el tema obligado y recurrente es  intentar imaginar cual es el escenario que sigue, que se puede hacer, que podemos hacer, que estamos haciendo. Las casualidades me han llevado a encuentros con artistas, estudiantes, funcionarios, militantes de muy distintas organizaciones e ideologías, políticos, directores de empresas, diplomáticos, productores artísticos, etc, etc, etc…… el desconcierto es general.

La falta de propuestas sólidas para construir a partir de esta coyuntura un México mejor es preocupante.

Pero por momentos, parece que alguien sí tuviera un plan. Y es un plan que da miedo. ¿La violación de la autonomía de la UNAM por parte de cuerpos policiales puede ser tomada solamente como una decisión desatinada y aislada? No puedo permitirme creer eso. Entonces ¿que sigue?

Ayer, en una de esas conversaciones me acordaba de aquel famoso episodio tragicómico de “los 3 libros de Peña Nieto” cuando estaba haciendo la campaña. Y pensaba que en ese momento, lo que más me preocupó no fue que el (casi seguro) futuro presidente no pudiera recordar tres libros que hubieran sido fundamentales en su vida. Ni siquiera me importaba que recordara uno. Lo que realmente me preocupó es que la conducción del país quedaría en manos de un tipo que no tenía la cintura política, la habilidad, astucia, inteligencia, o lo que sea que hace falta para salir del paso cuando lo sacan de libreto. No pudo salir airoso de una pregunta elemental de un estudiante en la presentación de “su  libro”. ¿Que pasaría entonces cuando tuviera que enfrentarse con una situación que realmente lo pusiera en jaque?

El tiempo (y un aparato político invencible) convirtió al candidato en presidente y lo puso en esa situación más temprano que tarde. Y cómo decimos por aquí “pssssssss, que crees…..?”

EL GARBANZO PELIGROSO y LOS 43 NORMALISTAS DESAPARECIDOS DE AYOTZINAPA

A veces no tenemos en cuenta la importancia de ser cuidadosamente selectivos con la literatura infantil. Lo primero que debemos entender es que hay que respetarla, porque no es un género menor. Nada que tenga como público a los niños, en la rama del arte que sea, es un género menor. Ellos se están formando, construyendo su perfil. Lo que escuchen y lean va a marcarlos.
Cuento con la suerte de tener un hermano que (entre otras cosas) se ha especializado en la literatura infantil. Esto me facilitó el acceso a una cantidad de autores interesantísimos cuando me tocó el turno de escoger libros para mi hijo. Además, él y sus primos tuvieron (y tienen aún) un espacio en la casa de su tío Mariano Medina donde hay libros exclusivamente para ellos.
Escoger lo que van a consumir tus hijos es fundamental y es un trabajo del que hay que hacerse cargo. No pretendas que escuchen y lean cualquier basura cuando son niños y que luego en la adolescencia o juventud como por arte de magia se conviertan en consumidores selectivos de literatura y música…. difícilmente suceda.
Recordé esto porque estuve grabando unas flautas, clarinetes y saxos para el disco de La Carreta, uno de los proyectos de este diversificado hermano mío.
Y me llamó la atención la letra de una de las canciones. La autora es nada menos que Laura Devetach, escritora y docente santafesina, cuya obra (prohibida durante la última dictadura militar en Argentina) ha sido dedicada principalmente a los niños.
Horas después de grabar esta canción estuve en la movilización que se hizo en DF desde el Ángel al Zócalo por los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa y me dió mucho gusto ver como a las múltiples organizaciones que marchaban se fueron sumando familias con niños. Niños que están viendo y participando de la realidad de un país que es de ellos. Una realidad que deseamos cambiar.
En este mundo en que preguntar, denunciar, imaginar, crecer, desear y cantar te hace peligroso al punto de que te desaparezcan (otro día hablamos del peso de la palabra “desaparecer”) comparto con ustedes la letra de
EL GARBANZO PELIGROSO
Letra: Laura Devetach. Música: Alberto V. Gambino (h).

Si escondido debajo de la cama
Un garbanzo se hace el misterioso,
es mejor mirarlo desde lejos.
¿Por qué? Porque… es un garbanzo peligroso.

Si un garbanzo se deja el pelo largo
Y además es inquieto y es mimoso
es mejor mirarlo desde lejos.
¿Por qué? Porque… es un garbanzo peligroso.

Si un garbanzo se pone a hacer preguntas
Y lo cierto se hace más dudoso,
es mejor mirarlo desde lejos.
¿Por qué? Porque… es un garbanzo peligroso.

Si un garbanzo es el sol en miniatura
Y no cobra interés por luminoso,
es mejor mirarlo desde lejos.
¿Por qué? Porque… es un garbanzo peligroso.

Si un garbanzo no deja que lo coman
porque crece, madura y esas cosas,
es mejor mirarlo desde lejos.
¿Por qué? Porque… es un garbanzo peligroso.
Si un garbanzo pasea en bicicleta
y se ríe del coche más lujoso
es mejor mirarlo desde lejos.
¿Por qué? Porque… es un garbanzo peligroso.

Si un garbanzo te mira bien mirado
Y al mirarte te sabe de memoria,
es mejor mirarlo desde lejos.
¿Por qué?Porque… es un garbanzo peligroso.

Si un garbanzo no quiere que haya guerra
porque el mundo en paz es más hermoso,
es mejor mirarlo desde lejos.
¿Por qué?Porque… es un garbanzo peligroso.

Si un garbanzo parece en la palmera
pero canta y apunta al mentiroso,
es mejor mirarlo desde lejos.
¿Por qué?Porque… es un garbanzo peligroso.

Es un garbanzo peligro,
¿si?
Es un garbanzo peligros,
¿no?
Es un garbanzo peligroso,
¡mmmh!
Shh…Pumm!!!

Mano a Mano, en rincones que se dejen

EL 25 de abril pasado presentamos con el amigo Ernesto Anaya el espectáculo que veníamos deseando hace un tiempo y por fin logramos concretar: “Mano a Mano”, un contrapunto de canciones mexicanas y argentinas, con anécdotas y conversado (los que nos conocen podrán imaginarlo). Tomás Medina Saúl se sumó con percusiones en algunos temas.

Fueron casi dos horas de gozar el escenario. Pero hay veces que a los artistas nos queda la duda de como lo habrá vivido el público. Esta duda vino a despejarla Álvaro Alcantara, amigo de Ernesto, que salió con ganas de contar como se sintió en este “Mano a mano”. Me emocionó generar con un puñado de canciones, el deseo en quien las escuchó de escribir lo que aquí les comparto.

Muchas gracias Álvaro!

“En rincones que se dejen”
Un espectáculo de Ernesto Anaya y Juan Martín Medina
En un viernes de primavera, el frenesí urbano de la ciudad de México ofrece un resquicio a la intimidad. Y mientras una canción recuerda cajones y corazones extraviados un mes de abril y San Marcos acaba de celebrar otro más de sus aniversarios, dos músicos polifacéticos y multi región se reúnen una noche para cantar. Y por inverosímil que parezca, las trayectorias de vida y las rutas profesionales de Ernesto Anaya y Juan Martín Medina encuentran en un acto simple y sencillo la complicidad necesaria para abrazar a su audiencia: el amor a los cantos de la tierra.
El espectáculo “mano a mano” que Juan Martín y Ernesto ofrecieron la noche del 25 de abril en el Foro del Tejedor de la librería/café El Péndulo de La Roma es un testimonio contundente de que existen canciones exitosas, canciones que venden discos, canciones afortunadas, canciones malas, canciones buenas, y canciones del pueblo y de la tierra. Y esas, “las canciones del pueblo y de la tierra”, son aquellas que no sólo se cantan sino que deben cantarse de cuando en cuando, por el simple hecho de que narran la vida, y a la vida hay siempre que honrarla. Zambas, corridos, tonadas de ida y vuelta, vidalitas, bola suriana, valonas, gatos, salamancas, huapangos o chacareras construyen un rompecabezas de los sentidos que cada uno de los asistentes se encarga de armar según le marque el presente.
Divertidos, conversadores y, a momentos, “rinconeros” Medina y Anaya (a ratos acompañados por el hijo de Juan Martín, Tomás) deshojaron la margarita con piezas musicales que hablan de pasiones, de pérdidas, de despedidas, de traiciones, de mujeres, de hombres con y sin mujeres, de la fiesta y de los diablos en los cuerpos y en el corazón (casi nada – es verdad – cantaron de mujeres que saben amar “a pesar de los hombres, pero seguro ya lo harán). Ese conjunto de canciones que la gente ha compartido con Zitarrosa, Violeta Parra, Tomás Méndez, a Mejías Godoy, Discépolo o Artidorio Cresseri, por mencionar apenas algunos nombres componen las “paradas” de este convite sonoro, que a más de uno le saben a infancia, “a amores hace tiempo”, le recuerdan a sus viejos, o le hacen volver a aquella tierra de la que se encuentran distantes. Si la poesía es de quien la necesita – como bien recordaron durante el concierto estos juglares -, las canciones son de sus dolientes y festejantes.
A mi lado una mujer lunera sentía tumbos en sus adentros cuando sus ojos recordaban mediante aquellas letras a los protagonistas de su propia historia; más allá alguien evocaba a su patria, otro volvía sonriente sobre sus pasos, mientras este servidor redescubrió al volver a escuchar “un casamiento de negros” a una Violeta negra, de negra hechura, de negra voz y de certeras imágenes. Y conviniendo que esa es la razón de ser de quienes hacen y recrean las canciones, los músicos de ayer salieron en andas al conmover a quienes los escucharon. Los aplausos, complicidades, escalofríos y cantos compartidos así lo afirman.
“En rincones que se dejen” – se escuchó decir la noche de ayer a los músicos, un instante previo a la despedida. “En rincones que se dejen, nos volveremos a encontrar.” Y en canciones suyas y que son nuestras volverán a aparecer en una noche cualquiera Ernesto Anaya y Juan Martín Medina para al alimón cantarle con amor a la tierra. La de Argentina, la de México, a la tierra del corazón.
En rincones que se dejen
con Juan Martín y el Anaya
se oirán canciones que tejen
por donde quiera que vaya…
la poesía que estremece

Alvaro Alcántara López

La Acción y la Resistencia Colectiva

Buen día, buen lunes, buena semana.
Creo absolutamente en el poder de la acción, y más aún en el de la acción colectiva. Con tanto ruido en México por la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (conocida como LeyTelecom), que censuraría el uso de internet, hoy me desperté pensando en lo bien que me cae Chomsky con su empecinamiento en el compromiso de los intelectuales y en la resistencia colectiva para combatir la feroz maquinaria de control de pensamiento que ejercen los grupos de poder a través de los medios de información.
“No hay forma de estar informado sin dedicarle esfuerzo, tengamos en mente lo que tengamos, sea sobre lo que pasa en el mundo, sobre la física, sobre el béisbol, lo que sea, la comprensión no es gratis. Es cierto que la tarea, para un individuo concreto, es entre horriblemente difícil y completamente imposible. Pero está al alcance de cualquiera que sea parte de una comunidad que trabaja en equipo.”
“Más importante que todo esto es que una comunidad, una organización, puede ser la base para la acción y, aunque entender el mundo puede ser bueno para el alma (sin pretender ser cínico), no ayuda a nadie, ni a uno mismo de hecho, si no lleva a la acción”.
Y asociando libremente se me vino a la cabeza una vieja canción de Patxi Andión que escuchaba y cantaba de niño: Padre. En una parte, Patxi le canta
“No quisiste jamás, salvarte solo
Porque no hay salvación decías, si no es con todos”

Más claro, echale agua. Les dejo la canción entera por si quieren escucharla.
Besos y abrazos para todos. A trabajar.

“Mano a Mano” y “Salamanqueando para L’Ernestito Romero”

Este viernes 25 de abril del 2014 vamos a estrenar en México “Mano a Mano”, un espectáculo de canciones argentinas y mexicanas que hemos estado armando con el amigazo Ernesto Anaya, artista de un recorrido importante por estos pagos mexicas y más allá.

Para armar el repertorio recorrimos al menos unas 300 canciones, escuchando y viendo varias versiones de cada una. Esta labor, aunque ardua, nos resultó muy divertida. Cada canción nos hizo saltar a distintos puntos del continente y de nuestras propias vidas, nos contamos las anécdotas que íbamos recordando y relacionando, descubrimos significados de algunas palabras que se utilizan en los muchísimos modos de hablar el castellano a lo largo de nuestra América, deliberamos sobre la legitimidad de que se nos llame (y llamarnos)  “latinos” a los habitantes americanos de habla hispana y varias cosas más que seguramente les iremos contando más adelante.

Lo que quiero mencionar ahora es que en medio de esta catarata de información y emociones, Anaya encontró en la red un video del programa de Juan Carlos Badía (que gusto era ir a tocar a ese programa, no había ninguno con tan buen sonido) donde Suna Rocha canta una muy buena y poderosa versión de “Salamanqueando pa’mi”, de Raúl Carnota. Calculo que sería 1989 y la acompañaban ese día  Ernesto Romero, Walter Soria y Hugo Sosa. Todos amigos, músicos hoy de mucha trayectoria.

Pero quiero detenerme especialmente en Ernesto Romero, pianista cordobés que no es tan conocido como se merece. Compartimos casa durante un tiempo en Bs As. No nos conocíamos de Córdoba pero cayó un día a un departamento que me prestaba mi tía en Arenales y Anchorena, anunciandose de parte de Minino Garay . Con ese salvoconducto entró, bolsito al hombro y teclado envuelto en una manta bajo el brazo (creo que un Korg 800). Entró y se aquerenció por un tiempo.

Yo todavía no tocaba profesionalmente, andábamos todos buscandole la vuelta al asunto. Al poco tiempo Ernesto empezó a tocar con Suna y yo con Cuti y Roberto Carabajal.

Me gustaría que los que no lo conocen presten atención a lo que el tipo tocaba ya en aquellos tiempos.

Un día “L’Ernestito” como le decíamos con Minino, se volvió a Córdoba. Le perdimos el rastro por un tiempo. Se comentaba por ahí que había vendido el teclado para comprar una moto (como un émulo comechingón de “El loco de la calesita”) y que había dejado de tocar.

Conversando un día de esto con Rodolfo Sánchez mientras esperábamos para probar sonido en ese festival buenísimo que por esos tiempos se hacía en Córdoba llamado “El Chacarerazo” , el gordo con esa capacidad maravillosa que tenía de tirar sentencias irrefutables me dijo: “si es cierto que Ernesto dejó de tocar, hay que hacerle un juicio por traición a la patria!”.

Años después me encontré con Ernesto en Mendoza y por suerte no había dejado de tocar. Nunca supe si el trueque teclado/moto había sido cierto o sólo una leyenda. Esa noche me regaló un disco excelente que grabó en dúo con el saxofonista/flautista Pato Pedano, maestro de al menos la mitad de los saxofonistas de Cba.

Ernesto, si leés esto, compartí un poco de tu música.

Por ahora les dejo el link a “Salamanqueando pa’mi”

Va un abrazote!

 

Hoy las 2 fueron las 3. Historia de Santa Bernardina del Monte

Sucedió hoy que al dar las 2 am, automáticamente los relojes de muchos teléfonos pasaron a marcar las 3 am. La magia de la tiempos modernos hace que la mayoría de estos aparatitos se encarguen solos de ajustarse al horario de verano.
Y como con cada cambio de horario, inmediatamente vino a mi memoria el cuento de Leo Maslíah “Santa Bernardina del Monte” que pueden encontrar en su libro “La tortuga y otros cuentos”.
Antes de dejarlos con la lectura de Maslìah comparto una inquietud que me aqueja dos veces por año: ¿cual es la hora de verdad? ¿La de invierno o la de verano? ¿cual usan los astrólogos para hacer sus cartas natales, la real o la modificada por la conveniencia del tan mentado ahorro energético? ¿Una hora en esas cartas puede cambiar radicalmente nuestro destino?
“ió que sé”, diría el gran Warren Sánchez.
Vamos a Santa Bernardina.

SANTA BERNARDINA DEL MONTE (Autor: Leo Maslíah)

Para ahorrar energía eléctrica, las autoridades de Santa Bernardina del Monte dispusieron que a las cero horas del día veinticinco los relojes se atrasaran una hora, pasando a marcar las veintitrés horas del día veinticuatro. De este modo la gente que tuviera que levantarse a la hora siete del día veinticinco no tendría que prender ninguna luz, ya que en realidad serían las ocho y el sol estaría ya en plena actividad.
Cuando llegó el momento –las cero horas del día veinticinco- la gente de Santa Bernardina del Monte, obediente como era, atrasó sus relojes una hora. Fueron entonces –o volvieron a ser- las veintitrés horas del día veinticuatro. Una hora después, los relojes volvían a marcar las cero horas del día veinticinco. La gente de Santa Bernardina del Monte, obediente como era, atrasó sus relojes una hora. Volvieron a ser entonces las veintitrés horas del día veinticuatro. Una hora después, los relojes volvían a marcar las cero horas del día veinticinco.
– ¿Qué hago, mamá? –preguntó un joven-. ¿atraso el reloj?
– Por supuesto, hijo: debemos ser respetuosos de las disposiciones de la autoridad –contestó la madre.
Todos los habitantes de Santa Bernardina del Monte obraron en consecuencia con ese precepto. Pero una hora después los relojes volvían a marcar las cero horas del día veinticinco. Nuevamente, los pacíficos habitantes de Santa Bernardina del Monte atrasaron sus relojes una hora. Se pusieron entonces a esperar el transcurso de los sesenta minutos que faltaban para volver a atrasar los relojes. Pero algunos tenían sueño y se fueron a dormir, no sin antes dejar turnos establecidos de tal modo que siempre hubiera alguien despierto a la hora de atrasar el reloj.
A la mañana siguiente seguían siendo las veintitrés horas del día veinticuatro. Una hora después eran las cero horas del día veinticinco, e inmediatamente después volvían a ser las veintitrés del día veinticuatro. Faltaban nueve horas para que abrieran las oficinas y los comercios. Una hora después faltaban ocho, pero en menos tiempo del que tardaba un gallo en cantar –y efectivamente había muchos gallos haciéndolo- volvían a faltar nueve.
Los habitantes de Santa Bernardina del Monte, de mantenerse este estado de cosas, habrían muerto de inanición. Sin embargo muy otra fue la causa de su muerte. Tres días después del cambio de hora, un funcionario del gobierno central, que pasaba por el pueblo, interpretó la actitud de los lugareños como huelga general por tiempo indeterminado, y dio parte de ello a sus superiores. Poco después, diez mil soldados entraron con helicópteros y tanques a Santa Bernardina, aniquilando a los insurrectos. Los relojes del pueblo, entonces, quedaron divididos en dos categorías: los que, averiados por las balas, estaban clavados en una hora entre las veintitrés y las veinticuatro, y los que seguían marchando libremente, pudiendo llegar hasta más allá de las cero horas sin que nadie los tomara por las agujas para atrasarlos. De todos modos, algunas horas después, ellos solitos volvían a marcar las veintitrés, como si sintieran nostalgia de sus disciplinados dueños, que en paz descansen.

Desempolvando

Arranco el 2014 firmemente decidido a romper mi vergonzoso promedio de un artículo por año….

Cuando escribí el último estaba a punto de subir al escenario mayor del festival de Cosquín por primera vez como solista. Y quedó flotando un compromiso tácito de contar que me pasaba. Nunca lo cumplí.

Ya pasó un año de eso. Y muchas cosas. De ese episodio surgió mi necesidad de grabar un disco, que ya está grabado y editado en Argentina y México. Volví a Cosquín en plan de tocar el disco en cuanta peña me permitiera hacerlo (y fueron muchas). Disfruté de un Cosquin controversial, probablemente el más polémico de los últimos tiempos. Este será uno de los temas con los que desempolvaré el espacio.

Yo por Río, alumna de Decroly Comunidad Educativa

Se han juntado algunas historias para contar. Ya vuelvo

Cosquín y yo

Pisé por primera vez el escenario Atahualpa Yupanqui en enero de 1990 con Cuti y Roberto Carabajal. Portaba en ese entonces 23 años, un saxo tenor, una flauta traversa, muchos nervios y una soberbia importante. De ese “chou” adrenalínico salió el premio consagración compartido con el maravilloso grupo “Santiagueños” (Peteco, Jacinto y Juan). Me animo a decir “nos dieron” porque aunque era un premio de Cuti y Roberto, así lo sentimos en ese momento: un logro de todos los que estuvimos ahí arriba.

Desde 1990 hasta el 2009 (que me fui a vivir a México) no pasó un solo año sin que me diera el gusto de estar en ese escenario. En distintas ediciones del controvertido y polémico festival acompañé como multiinstrumentero a CyR Carabajal, Chango Spasiuk, Los Nocheros, Peteco Carabajal, Amboé, Los Díaz Pasan Volando, La Chacarerata Santiagueña, César Isella y una larga ristra de artistas queridos. Por aquellos tiempos el Negro Bergesio sacó una foto mía en su revista “Entre todos folklore” con la leyenda “el que toca con todos”.
El 20 de diciembre del 2000 toqué con Los Nocheros en la inauguración del nuevo escenario.
En el 2003, Peteco presentó “El Baile” y ahí estuvimos invitados con un proyecto compartido con mi querido Cuchu Pillado y más amigos durante muuuuuuuchos años: La Catanga Eléctrica.
En el 2007 (creo) estuve con “La Ira de Atahualpa” el dúo que tuve con uno de los hermanos que me ha dado este oficio, el tucumano Humberto “Yuca” Córdoba.
Muchas historias tengo con y en Cosquín.
Ahora por primera vez estaré solito mi alma. Bueno, ni tanto, ya que me van a acompañar laderos de la vida.

Parafraseando a Violeta y a Atahualpa juntos puedo decir que “gracias a la vida que me ha dado tanto yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar” y por eso me costó elegir con quien compartir este momento. Si fuera por mi llenaría el escenario de amigos como una gran fiesta.

Tengo una idea bastante clara de lo que es Cosquín. Sé que tanto me pueden tocar 5 minutos en medio de dos gigantes en el horario de tv, como 15 min a las 5 de la mañana y tocar para un montón de adorables borrachos. Sé también (porque me ha pasado) que podés arrancar con todas las ganas y en el fragor de la batalla algún instrumento no suena, porque así son los festivales (no solo Cosquín sinon todos los festivales del mundo).
Sé que por suerte, no hay fórmulas de éxito.
En estos días he hablado con muchos amigos felices por la noticia y que generosamente han dado su opinión de lo que debo hacer. Debo agradecerle especialmente a la amiga/prima Laura Ros que me amenazó de algo parecido a la muerte si no tocaba temas míos.
Creo que el secreto para disfrutar de Cosquín es aprovechar ese ratito que estás arriba del escenario y tocar lo que te dé la gana sin ningún tipo de especulación y sin tener más expectativa que vivir ese instante plenamente.

Vamu’a ver…….

Comienzo el día

Mis días regularmente en DF comienzan así: a las 5:15 me desprendo dificultosamente del abrazo de la cama, hago un licuado de frutas para los tres, preparo el desayuno para Tomás, discuto un poco con él para que se apure y a las 6 cuando se va para la escuela, intento (no siempre lo logro) quedarme levantado. Me encanta sentir como se va despertando la ciudad, ver el cambio de colores del cielo y como van mutando mis montañas. Todo sería distinto si el DF no estuviera rodeado de montañas.
La mañana es generosa, te da el tiempo suficiente para disfrutarla mientras haces otras cosas. Cuando aquí recién se sugiere la luz, en mis otros mundos queridos ya hace un rato que están activos así que le doy una mirada rápida a los diarios de Argentina, México y España.
Hoy, al terminar con ese ritual me vino a la memoria una canción que escuchaba cuando era chico: Comienzo el día, de Noel Nicola. No era su versión la que teníamos en casa sino la que grabó Viglietti en el disco “Trópicos”.

Pasaré por alto contarles las noticias de hoy que me condicionaron el ánimo hasta encontrar esa canción en algún lugar de mi memoria. Lean carajo.
Pero voy a compartirles la canción. Buscándola encontré esta versión que no conocía, la del mismísimo Noel Nicola. Un detalle simpático para músicos de mi tribu de entonces, me dio mucha gracia el sonido de su Ovation como si estuviera abajo del agua ¿como podía gustarnos tanto cuando apareció? por suerte se nos pasó…

Abajo les copio la letra también. Y me voy. Ya me enteré de como va el mundo y ahora me toca comenzar el día, mi día. Afuera me están llamando.

COMIENZO EL DIA– Noel Nicola

Es tan temprano y tú ya me despiertas,
no me dejas dormir, algo sucede.
A ojos cerrados busco la ventana
para mirarte a ti mientras los abro.

Te digo que estás bella como nunca,
así, sin arreglarte aún el pelo.
Rodamos en un beso cama abajo
y siento que estás viva de milagro.

Comienzo el día, así como si nada,
apretado a tus pechos, pidiéndote café y amor.
Comienzo el día, aún alucinado,
los ruidos suenan lejos a esta hora turbia.

Afuera la gente hace lo suyo por vivir,
afuera la gente quiere averiguar,
afuera la gente habla del amor,
afuera me están llamando.

Comienzo el día, y antes de que me hables
ya te hecho mil promesas que no logro cumplir.
Comienzo el día y al mirar hacia fuera
me entra como un mareo y tengo que sentarme.

Afuera la vida apenas comenzó,
afuera todo tiene que cambiar,
afuera los lobos son lobos aún,
afuera hay que salir armado.

Quiero darle mi día a los que sueñan,
a los que hacen el pan de madrugada,
a los que ponen piedras sobre piedras,
a los que te mantienen tan despierta.

Comienzo el día, aseguro las llaves,
registro mis bolsillos en busca de monedas.
Comienzo el día y aún detrás de la puerta,
te pido un beso fuerte para salir al sol.

Afuera comentan la televisión,
afuera el sindicato discute una ley,
afuera la patria está por reventar,
afuera me están llamando,
y voy.

VETE DE MI, los hermanos Expósito, Bola de Nieve y como siempre, el Popocatepetl

VETE DE MI
Por fin llueve en el DF, ya hace unos cuantos días. Pero como corresponde a los extremos a los que nos viene acostumbrando nuestro planeta, luego de un período de sequía más prolongado de lo habitual, ahora llueve sin parar. Sigo sin poder disfrutar de la vista del Popocatepetl pero esta vez no es la contaminación la que lo impide sino unas nubes cerradas que hacen que esto se asemeje más a la vista del invierno porteño que a la del verano chilango. Cuando llegué al DF amé la puntualidad que la lluvia tiene durante su temporada cayendo inevitablemente todas las tardes, deteniéndose a la noche y dejando paso a ese amanecer espacioso que vengo añorando desde la última vez que escribí por acá.

Después de conversar con mi hermano Mariano que me contó que ya tiene en su poder el ejemplar tan esperado del nuevo disco de Giraudo para mandarme, me senté a mirar las nubes con guitarra en mano y comencé a cantar Vete de mi. ¡Que canción carajo! De todas las versiones que andan por ahí, probablemente la que más fresca esté en la memoria de todos sea la de Cigala y Bebo Valdés. Para otros la de Caetano Veloso, con orquestación del magnífico Jaques Morelenbaum.
Pero como sucede con las canciones que al ser grabadas por artistas internacionales trascienden a sus creadores y a su tiempo, no todos saben que los autores de esta bellísima obra fueron los hermanos Virgilio y Homero Expósito. Los mismos de Naranjo en flor, entre muchas otras.
Nacieron en Zárate, ciudad industrial y costera de la provincia de Buenos Aires. Hijos de padres anarquistas y evidentemente amantes de los clásicos. ¿Quien se atreve a jurar que las palabras y los nombres no condicionan? ¿Qué otra cosa podrían haber sido estos hermanos que lo que fueron?
Homero, el poeta que le suplica “vete de mi” a aquella “que llena todo de alegría y juventud” aunque antes de despedirse le advierte que “seré en tu vida lo mejor de la neblina del ayer cuando me llegues a olvidar”; es el mismo que en Naranjo en Flor nos describe a esta u otra musa inspiradora contando que “era más blanda que el agua, que el agua blanda” , y con sabiduría de barrio nos enrostra categóricamente más adelante que “primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamientos”, para terminar confesando que de nada le sirve el después ya que “toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado”.
Virgilio, tremendo pianista y compositor. No conocí personalmente a Homero, pero en la inconciencia de mi tempranísimo recorrido de estudiante tuve a Virgilio de profesor de piano complementario en la Escuela de música popular de Avellaneda. Digo inconciencia porque hasta algunos años después no tuve la noción real de lo que significaba estar una hora por semana sentado solo con esa leyenda viviente que saliendose de los límites de la materia, dedicaba 10 o 15 rápidos minutos a los ejercicios del Hanon para luego comenzar a transmitirnos verbalmente su manera de vivir y hacer la música. «Cuando un tipo hace una canción en serio, está diciéndoles a todos dónde está la verdad y gana por ese simple detalle de la comparación, nada más».
En sus anécdotas repletas de personajes a veces dejaba notar su vanidad pero era claramente generoso con su sabiduría y aunque al principio la sensación entre todos los condiscípulos era de desconcierto por el poco tiempo dedicado a la técnica del instrumento, rápidamente nos dimos cuenta de que en lo otro estaba el verdadero valor de esas clases y todos intentábamos pasar rápidamente la parte técnica para aprovechar la riqueza de las charlas con este maestro que sabía complementarlas adornando en el momento justo con ejemplos musicales referentes a lo que nos contaba.
Como reprocharle la vanidad sincera a quien declaraba en un reportaje que le hicieron en 1976: «Cuando uno tiene hechas más de dos mil canciones, cuando enseña y tiene discípulos, cuando se levanta cada día con un proyecto de vida nuevo, como ahora que acabo de formar un trío y canto, y venís vos y me preguntás cuantos años tengo, debo contestarte que no soy inmortal, pero soy un artista, y ellos no cumplen años sino obras».

Años después me lo seguí cruzando en la noche de Buenos Aires, en distintos espectáculos. Siempre nos saludamos afectuosamente, yo cada vez admirándolo más a medida que iba cayendo en la cuenta de todo lo que el tipo había hecho y siguió haciendo hasta sus últimos días.

Vuelvo a Vete de mi, para concluir contándoles que la versión que más me estremece y más disfruto es la viejísima que la hizo popular como bolero, interpretada por otra leyenda: Bola de Nieve.
Y aquí les dejo un link para que la escuchen. Si les gusta, aprovechen para seguir recorriendo las otras versiones de la canción o para navegar en la obra de Bola de Nieve. O la obra de los hermanos Expósito. O déjense llevar y terminen donde la red los deje.
Que lo disfruten